Preparar una masa de pizza italiana casera es mucho más sencillo de lo que parece. Con solo cuatro ingredientes básicos y una buena fermentación conseguirás una masa ligera, elástica y con una corteza crujiente que recuerda a las mejores pizzerías italianas.
El secreto está en utilizar muy poca levadura y dejar que el tiempo haga su trabajo. Gracias a la fermentación lenta, la masa desarrolla mucho más sabor, mejora su textura y resulta más fácil de digerir. Además, la sémola de trigo evita que se pegue al estirarla y aporta ese acabado crujiente tan característico.
Una receta imprescindible para preparar pizzas caseras con tus ingredientes favoritos y disfrutar de un auténtico sabor italiano.
MASA DE PIZZA ITALIANA
Ingredientes:
- 1 kg Harina de trigo
- 640 mk¡l Agua
- 25 g Sal
- 2 g Levadura fresca
- Sémola de trigo – para estirar la masa
Elaboración:
- Disuelve la levadura fresca en el agua.
- Añade la harina poco a poco mientras comienzas a amasar.
- Incorpora la sal y continúa amasando hasta obtener una masa lisa, homogénea y elástica.
- Forma una bola, cúbrela con film transparente y deja reposar durante 30 minutos.
- Divide la masa en cuatro porciones iguales y bolea cada una hasta conseguir una superficie bien tensa.
- Deja fermentar las bolas durante 4 horas a temperatura ambiente.
- Espolvorea la encimera con sémola de trigo y estira cada bola únicamente con las manos hasta darle forma de pizza.
- Añade los ingredientes que prefieras.
- Hornea en el horno previamente precalentado a máxima potencia (250-300 ºC) durante aproximadamente 4 minutos o hasta que la masa esté dorada y crujiente.
Video:
Consejos:
Cuanto más caliente esté el horno, mejor será el resultado.
La sémola de trigo evita que la masa se pegue y aporta una base mucho más crujiente.
Si dejas fermentar la masa en la nevera entre 24 y 48 horas obtendrás un sabor más intenso y una digestión más ligera.






Siempre he querido aprender a hacer una auténtica pizza italiana