Añade la harina poco a poco mientras comienzas a amasar.
Incorpora la sal y continúa amasando hasta obtener una masa lisa, homogénea y elástica.
Forma una bola, cúbrela con film transparente y deja reposar durante 30 minutos.
Divide la masa en cuatro porciones iguales y bolea cada una hasta conseguir una superficie bien tensa.
Deja fermentar las bolas durante 4 horas a temperatura ambiente.
Espolvorea la encimera con sémola de trigo y estira cada bola únicamente con las manos hasta darle forma de pizza.
Añade los ingredientes que prefieras.
Hornea en el horno previamente precalentado a máxima potencia (250-300 ºC) durante aproximadamente 4 minutos o hasta que la masa esté dorada y crujiente.
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Consejos:
Utiliza harina tipo 00 o una harina de fuerza para conseguir una masa más elástica.
Cuanto más caliente esté el horno, mejor será el resultado.
La sémola de trigo evita que la masa se pegue y aporta una base mucho más crujiente.
Si dejas fermentar la masa en la nevera entre 24 y 48 horas obtendrás un sabor más intenso y una digestión más ligera.